Mario Hails, febrero 2026.
1.
Introducción
La teoría de la evolución sistémica
que aquí se presenta busca abordar el proceso evolutivo desde una perspectiva holística,
integrando las dimensiones Física, Biológica y Antroposocial. Tradicionalmente,
estos tres dominios han sido estudiados por separado; sin embargo, el enfoque
sistémico los concibe como partes de un mismo fenómeno, permitiendo una
comprensión unificada de la evolución.
La universalidad del concepto de
sistema se evidencia en ejemplos que van desde elementos físicos hasta
entidades sociales: átomos, moléculas, piedras, estrellas, microbios, plantas,
animales, grupos de primates, comunidades nómadas, aviones, empresas y países. Todos
pueden entenderse como sistemas. La posibilidad de esta generalización significa
que, además de las partículas subatómicas, los sistemas son quienes pueblan el
Universo.
Reconocer el papel esencial que
desempeñan los sistemas implica la necesidad de profundizar en el conocimiento
de las leyes que regulan su existencia. Comprender con mayor detalle los
comportamientos sistémicos permite explicar de forma más precisa los macro
fenómenos que han ocurrido, ocurren y ocurrirán en la naturaleza. En este
contexto, la naturaleza se entiende como el conjunto de todo lo que existe,
determinado y armonizado por sus propias leyes, conforme a la definición de la
Real Academia Española. En este trabajo, se adopta la interpretación más amplia
de naturaleza, abarcando también los fenómenos antroposociales.
Las hipótesis planteadas suponen un
vínculo directo entre la teoría de la evolución y la teoría general de
sistemas. Ambas se complementan, ya que en el Universo sólo existen elementos
subatómicos y sistemas, siendo estos últimos los que evolucionan.
2. Clases de sistemas
La ciencia reconoce hasta tres
grandes dominios de existencia: Físico, Biológico y Antroposocial. Sin embargo,
la visión sistémica[1]
distingue cinco macro dominios: Físico, Biológico, Grupal, Comunitario y
Social, cada uno definido por una clase particular de sistemas.
¿Por qué cinco macro dominios y no
otro número? Son cinco porque cada clase de sistemas cumple con tres criterios
básicos: poseen organizaciones distintas, se encadenan en una secuencia
generativa y su aparición en el tiempo está predeterminada.
2.1 Organizaciones distintas
Todo sistema cuenta con una
estructura y una organización que regulan su funcionamiento. Según Humberto
Maturana, la estructura se refiere a los componentes y las relaciones entre
ellos que conforman una unidad específica de una clase particular. Por su parte,
la organización corresponde a la configuración de relaciones entre los
componentes que determina la identidad de clase de dicha unidad
Esto significa que distintas
estructuras pueden compartir una misma organización y que la organización no es
exclusiva de una unidad, sino de todos los sistemas de una clase específica. Todo
sistema posee una organización en común con otros sistemas y una estructura
exclusiva. Por ejemplo, una bacteria, un árbol y una paloma poseen estructuras
muy diferentes, pero comparten la organización autopoiética[2],
característica de los sistemas biológicos.
2.1.1 La organización de los sistemas físicos
Los sistemas físicos se distinguen
por su organización espacial: ocupan un lugar, poseen cuerpo y son
tridimensionales. Los átomos son los sistemas primigenios, tienen un volumen
apreciable en el seno del mundo cuántico, masa medible y son estructuras
estables y complejas constituyentes del resto de los sistemas físicos. Por
acreción, los átomos conforman moléculas simples, galaxias o macromoléculas
prebióticas.
2.1.2 La organización de los sistemas biológicos
Se caracterizan por su organización
autopoiética, es decir, los seres vivos generan sus propios componentes
incorporando y transformando elementos del entorno, desechando lo no asimilado.
Las moléculas que ingresan al organismo se perfeccionan internamente, dando
origen a biomoléculas que conforman las partes y funciones de los seres vivos,
manteniendo su organización autopoiética. En organismos multicelulares, las
células se especializan formando tejidos, aunque pierden la capacidad de
sobrevivir de modo independiente.
Los seres multicelulares poseen
mayor capacidad operativa que los unicelulares. Se entiende por capacidad operativa
a la habilidad del sistema para utilizar de manera eficiente y efectiva los
recursos propios y tener mayor injerencia en los resultados del proceso de coadaptación
con su entorno.
2.1.3 La organización de los sistemas grupales
Los sistemas grupales, identificados
por su organización gregaria, son animales que conviven formando una
unidad. Sus crías requieren protección y alimentación para sobrevivir.
Un grupo es aquel cuyos miembros se
comunican directamente o mediante señales (gruñidos, aullidos, gestos, olores,
lamidos, etc.), condición requerida para poder identificar al otro presente como
componente o no del grupo. El término gregario se utiliza para nombrar
la organización de los sistemas grupales y describe a los animales que
constituyen grupos, incluso de solo dos miembros (hembra y sus crías) y comunicación
implica consenso y una respuesta al mensaje enviado.
Los animales gregarios poseen
ventajas operativas respecto a los que no lo son. Esta diferencia se observa también
entre los grupos de crianza, como el de las zarigüeyas y koalas hembras que
crían solas a sus hijos y los grupos jerarquizados, como el de los chimpancés, donde
los miembros reparten sus tareas (entre ellas el cuidado de las crías) y cumplen
con ciertos rituales. Los grupos con mayor capacidad operativa están formados
por miembros más competentes que se han perfeccionado por exigencias de adaptación
a estructuras sistémicas más evolucionadas.
2.1.4 La organización de los sistemas comunitarios
Surgen por asociación de dos o más
grupos de homínidos de postura erguida y locomoción bípeda, llamados homininos.
Esta alianza se garantiza mediante lazos matrimoniales colectivos, dando origen
a la familia. La organización parental de los sistemas comunitarios establece
vínculos familiares y ciertas restricciones en las relaciones sexuales entre
parientes.
Grupo y comunidad son términos que suelen
confundirse, pero aquí se distinguen claramente: las comunidades están formadas
por grupos. Los homininos que integran las comunidades primigenias emplean una
piedra para fabricar otras herramientas líticas[3],
demostrando una capacidad operativa superior.
La comunicación entre grupos puede
ser directa o indirecta; la indirecta, mediada por símbolos, da origen al
lenguaje articulado y al pensamiento, cualidades que emergen ante la necesidad
de identificar al otro ausente como componente o no de la comunidad.
Las comunidades se desarrollan y
perfeccionan sus grupos y éstos a sus miembros, aumentando su capacidad
operativa. Esto se aprecia al comparar los comportamientos elementales de las
comunidades dualistas iniciales (dos grupos) con el de las tribus[4]
finales (muchos grupos), capaces éstas de generar ideas abstractas y
manifestaciones artísticas complejas.
2.1.5 La organización de los sistemas sociales
Se forman cuando dos o más tribus
nómades se asientan de manera permanente y se asocian para explotar y proteger
recursos de un territorio específico. El término sociedad se refiere aquí a
sistemas compuestos por comunidades. Con el tiempo, por la división del
trabajo, las comunidades se perfeccionan, y los lazos parentales son
reemplazados por intereses compartidos, surgiendo variadas instituciones. Así,
las sociedades están compuestas por instituciones, siendo la familia la
original. A su vez, estas instituciones se pueden catalogar en grandes sectores:
militares, religiosas, agrícola ganaderas, industriales, comerciales, de
servicios, etc.
Las instituciones sociales son
reguladas por una de ellas, el Estado, que regula, controla y penaliza comportamientos.
Por ello, las sociedades tienen organización estatal.
Las comunicaciones son ahora
directas, indirectas y documentadas, las últimas mediante registros materiales o
medios que conservan y transportan mensajes en el tiempo y el espacio. Estas
condiciones surgen por la exigencia social de convivencia con el otro, sin
distinciones ni marginamientos.
Las sociedades superan
operativamente a las comunidades nómades y, con el tiempo, sus instituciones componentes
se perfeccionan y especializan. En concordancia con esta ventaja existencial,
en el seno de las sociedades también se concretan niveles operativos. Por
ejemplo, los imperios superan a los reinos y la aldea global a todas las
precedentes.
2.1.6
Las
clases y sus organizaciones
En la Tabla 1 se especifican las cinco clases de sistemas con sus
correspondientes organizaciones.
|
Clase de sistemas |
Organización |
|
Físicos |
Espacial |
|
Biológicos |
Autopoiética |
|
Grupales |
Gregaria |
|
Comunitarios |
Parental |
|
Sociales |
Estatal |
Tabla
1. Clases de sistemas y sus respectivas organizaciones. Elaborada por el autor.
2.2 Encadenamiento generativo
Las cinco clases de sistemas están encadenadas
en una secuencia generativa: los sistemas físicos (moléculas) forman parte
de los biológicos, ciertos animales integran los sistemas grupales, grupos de
homininos conforman los comunitarios y comunidades tribales se asocian para
formar los primeros sistemas sociales.
Es conveniente insistir en destacar
las claras diferencias conceptuales entre los términos grupo, comunidad y
sociedad que los sistemas exigen aplicar. Los grupos se comunican cara a cara,
las comunidades emplean el lenguaje articulado (oral o por señas) y las sociedades
el lenguaje escrito a través de medios o soportes materiales.
Cada clase surge de la anterior y da
origen a la siguiente, preservando lazos estructurales y adquiriendo
propiedades emergentes inéditas. Por ejemplo, para que surjan sensaciones se
necesitan seres vivos, y para las comunicaciones que existan sistemas grupales.
La estructura de un grupo de gorilas requiere la estructura orgánica de cada
miembro, ésta la de las células que la componen y, finalmente, de los átomos
que integran a dichas células.
Esta secuencia puede representarse
como una cadena, donde cada eslabón simboliza una clase de sistemas, los
enlaces representan los vínculos estructurales y la flecha del tiempo indica el
orden sucesivo. La cadena de sistema, para que sea válida, debe mantener
siempre una relación generativa, de eslabón a eslabón.
Figura 1.
Cadena de clases de sistemas. Elaborada por el autor.
En cada momento del tiempo, la clase
situada en el último eslabón es dominante, gracias a su mayor capacidad
operativa, mientras que las anteriores son periféricas. Por ejemplo, hace 3000
millones de años, los sistemas biológicos dominaban sobre los físicos; y, hace
2 millones, los comunitarios superaban a los grupales, biológicos y físicos.
2.3 Predeterminación temporal
La secuencia generativa está predeterminada en el tiempo
porque las fechas de gestación de cada clase responden a una ecuación
matemática. Para validar esta afirmación primero se relaciona el inicio de cada
clase con hechos identificatorios y, luego, se incorporan las fechas de tales
acontecimientos aportadas por publicaciones científicas. Dichos hechos están ubicados en la línea
evolutiva que lleva del Big Bang a la sociedad global actual.
A continuación, se detallan los sucesos
referenciales y sus respectivas fechas:
·
Sistemas
físicos: Se originan con la formación de los primeros átomos, hace unos 13.770
millones de años tras el Big Bang (NASA, 2003).
·
Sistemas
biológicos: Se remontan a la aparición de las primeras células, hace al menos
3.500 millones de años (Schopf, 2007).
·
Sistemas
grupales: Caracterizados por los mamíferos, cuya diferenciación ocurrió hace
unos 215 millones de años (Bonaparte, 2014).
·
Sistemas
comunitarios: Asociaciones de homininos con capacidad operativa para fabricar
herramientas líticas con otra herramienta de piedra, evidenciada hace 3,3
millones de años (Harmand, 2015).
·
Sistemas
sociales: Aparecen con los primeros asentamientos permanentes, hace más de 10.800
años (CSIC, 2018).
Las fechas coinciden notablemente
con los valores calculados por la ecuación que se resume en la siguiente
operación: dividir el número inicial de 13.800 Ma por cuatro para obtener el
nacimiento de los seres vivos; este valor dividirlo por cuatro al cuadrado para
conseguir el momento de aparición de los mamíferos, dividir a continuación este
último monto por cuatro al cubo para el surgimiento de las comunidades y dividir
ahora por cuatro a la cuarta potencia para indicar la generación de las
sociedades. Lo anterior se resume en la Tabla 2.
|
Clase |
Identificación |
Datos años |
Valor ecuación |
|
Físicos |
Átomo |
13.770 Ma |
13.800 Ma |
|
Biológicos |
Célula |
>3.500
Ma |
13.800 / 4 = 3.450 Ma |
|
Grupales |
Mamíferos |
215 Ma |
3.450 / 4² = 216 Ma |
|
Comunitarios |
Herramientas
de piedra |
3,3
Ma |
216 / 4³ = 3,37 Ma |
|
Sociales |
Asentamientos permanentes |
10,8 Ka |
3,37 / 4⁴ = 13,2 Ka |
Tabla
2. Fechas de generación de las cinco clases de sistemas. Elaborada por el
autor.
2.4 Cinco macro dominios de existencia
y cinco clases de sistemas
Las cinco clases de sistemas consuman
los tres criterios básicos a cumplir: poseen organizaciones distintas, se
encadenan generativamente y su surgimiento está predeterminado, lo que
justifica categorizar los sistemas en cinco clases y considerar cinco macro
dominios de existencia, superando e integrando las posturas clásicas. Estos
cinco macro dominios de existencia son: Físico, Biológico, Grupal, Comunitario
y Social.
3. Saltos evolutivos por clases de sistemas
3.1 Hechos trascendentes
El surgimiento de una nueva clase de
sistemas marca una transformación radical en la naturaleza, constituyendo estos
hechos trascendentes verdaderos saltos evolutivos, donde emergen
unidades con cualidades inéditas y superiores a las precedentes, además de
conservar propiedades de ésta Por el momento, se puede decir que han ocurrido
cinco saltos evolutivos, uno por cada clase de sistemas.
Al constituirse los primeros átomos se
produce el primer salto evolutivo; el segundo ocurre al surgir la vida
con las células primigenias; el tercero cuando aparecen los mamíferos, representantes
específicos de los sistemas grupales; el cuarto con la fabricación de las herramientas
líticas originales; el quinto con los asentamientos permanentes en Oriente
Cercano; y, ¿el de la sexta clase?
3.2 Período de desarrollo
Tras cada salto evolutivo,
sigue un período de desarrollo de los nuevos sistemas en el que incrementan
su capacidad operativa. En la cadena evolutiva, los saltos se alternan
con períodos de desarrollo, representados éstos por la longitud de los
eslabones. El lapso en que se produce un salto evolutivo es breve con
respecto al período del desarrollo posterior.
3.3 Características
La evolución es un fenómeno
sistémico, basado en la aparición de nuevas clases de sistemas. Cada salto
evolutivo implica que una parte de la naturaleza supera operativamente a
las anteriores. Por ejemplo, los seres vivos operan mejor que los sistemas
físicos, los grupales superan a los biológicos, y así sucesivamente.
La evolución se presenta como un
fenómeno universal, único, discontinuo y predeterminado en el tiempo
Con cada salto evolutivo
surgen cualidades emergentes que implican un escalón de crecimiento en la
capacidad operativa de los nuevos sistemas. Además, éstos conservan propiedades
de las clases antecesoras. Durante el período de desarrollo de dichos
sistemas la capacidad operativa aumenta en forma paulatina hasta el próximo salto
evolutivo.
Una piedra es un sistema físico, una
rana un sistema biológico, los chimpancés constituyen sistemas grupales, las familias
nómades en el período Paleolítico integran sistemas comunitarios y una ciudad
es el hábitat de las personas en los sistemas sociales.
3.4 Curva didáctica de la evolución por clases de
sistemas
La ecuación de la evolución sistémica
puede visualizarse en un gráfico cartesiano, donde la cantidad acumulada de saltos
evolutivos (positivos) se representa en el eje vertical (ordenadas),
mientras que el tiempo transcurrido (negativo) se muestra en el eje horizontal
(abscisas). La intersección de las coordenadas de cada salto evolutivo y
su correspondiente valor del tiempo fija un punto en el plano, en consecuencia,
los cinco saltos evolutivos producidos hasta el presente son
representados en el tiempo por igual cantidad de puntos. Al unirlos con una
línea queda trazada la curva de la evolución que resulta ser de tipo
logarítmica.
Se consideran valores negativos del
tiempo para que la visualización ascendente de la curva, en el gráfico de la
Figura 2, facilite su interpretación, respetando el sentido de la flecha del
tiempo de izquierda a derecha, así se comprende mejor el proceso acelerado de los
saltos evolutivos. El tiempo negativo puede entenderse también como representativo
de un fenómeno que nace en el pasado remoto, hace -13800 Ma, y culmina al alcanzar
el valor cero del tiempo.
Figura 2. Curva didáctica, no real,
por clases de sistemas. Elaborada por el autor.
La forma logarítmica de la curva
indica que la producción de saltos evolutivos es acelerada y tiende a
infinito para un valor nulo del tiempo. Este momento teórico en el que la
evolución sistémica alcanza un estado singular es denominado por el jesuita y
paleontólogo Teilhard de Chardin Punto Omega. Para Teilhard el Punto Omega simboliza
un estado final de máxima complejidad y conciencia hacia el cual tiende el
universo y su inclusión en este modelo resalta la idea de un proceso evolutivo
acelerado que culmina en una singularidad[5].
4. Subclases de sistemas
4.1 Subclases
Las clases de sistemas se subdividen
en subclases. Los sistemas físicos tienen una sola subclase, los biológicos
dos, los grupales tres, los comunitarios cuatro y los sociales cinco, siguiendo
la secuencia de los números naturales para un total de quince subclases:
físicos, unicelulares, multicelulares, de crianza, manadas, jerarquizados,
dualistas, cuaternarios, ampliados, tribus, reinos, imperios, repúblicas,
bloques y global.
4.2 Subclases primarias y secundarias
La primera subclase de cada clase se
denomina primaria; las siguientes, secundarias. En la Tabla 3 se
detallan los nombres de las subclases de cada clase de sistemas.
|
Clases |
Subclases |
|
Físicos |
físicos |
|
Biológicos |
unicelulares
y multicelulares |
|
Grupales |
de crianza, manadas y
jerarquizados |
|
Comunitarios |
dualistas,
cuaternarios, ampliados y tribus |
|
Sociales |
reinos, imperios,
repúblicas, bloques y global |
Tabla
3. Clases y subclases de sistemas. Elaborada por el autor.
Las subclases primarias son
los sistemas: físicos, unicelulares, de crianza, dualistas y reinos. El resto
de las subclases son las secundarias que surgen por asociación de sistemas
primarios y se diferencian entre ellas por reordenamientos de estos componentes.
Por ejemplo: los sistemas biológicos multicelulares se gestan por asociación de
primarios unicelulares; los sistemas de las subclases manadas y jerarquizados
se forjan al asociarse entre sí grupos primarios de crianza y se diferencian
entre ellos porque en los jerarquizados es notorio el cumplimiento de roles
específicos, mientras que en las manadas es más uniforme el comportamiento de sus
miembros primarios.
4.3 Autonomía, conocimientos y complejidad.
Cada nueva subclase incrementa la
capacidad operativa de sus sistemas con respecto a la anterior y especializa a los
componentes de éstos. Por ejemplo, los organismos multicelulares superan a los
unicelulares al tener mayor injerencia en las acciones de coadaptación con su
entorno y sus células componentes se perfeccionan en la ejecución de determinadas
funciones, como lo hacen las neuronas en el subsistema nervioso del organismo
de los mamíferos.
Cuando los sistemas incrementan su
capacidad operativa aumentan su autonomía con respecto a su entorno. “Autonomía
es la cuota de intervención del sistema en los resultados de la coadaptación
con su entorno. La autonomía de los sistemas es relativa porque depende de la
capacidad operativa de otros sistemas en sus entornos” (Hails, 2025, págs. 186)
Además, la autonomía de los sistemas
depende del nivel de conocimientos que éstos poseen. La eficacia en el hacer de
los sistemas se consigue cuando disponen de conocimientos suficientes y adecuados
a las condiciones de coadaptación con su entorno.
Maturana afirma: Conocimiento es
conducta efectiva en algún dominio especificado por el observador. En este
sentido, todo conocer es un hacer y todo hacer es un conocer.
Al generarse una nueva subclase de
sistemas crece de forma significativa su capacidad operativa y, por
consiguiente, su autonomía, su capacidad para producir conocimientos y, en
simultáneo, la complejidad de las redes de relaciones que establecen entre sus
componentes y con su entorno.
En otras palabras, al nacer una
subclase de sistemas se ponen de manifiesto dinámicas inéditas que se pueden
observar y evaluar desde distintas perspectivas. Si los efectos detectados se
focalizan en el entorno se aprecia el crecimiento de la capacidad operativa de
los sistemas en él, si se hace sobre la unidad sistema se sostiene que es ahora
más autónomo, si se buscan las razones de su superioridad se aduce que tiene
mejores conocimientos y si se analizan sus relaciones constitutivas y las que
establece con su entorno se asegura que incrementaron su complejidad, siempre
con referencia a las subclases antecesoras.
Las subclases de sistemas al nacer
generan cualidades emergentes que implican un escalón de crecimiento en la
capacidad operativa de los nuevos sistemas. Capacidad que se potencia porque conservan
propiedades de los sistemas de subclases anteriores. Durante el período de desarrollo
de dichos sistemas la capacidad operativa también se incrementa, aunque lo hace
en forma no abrupta, sino de modo continuo.
4.4 Saltos evolutivos por clases y subclases de sistemas
Al gestarse una nueva subclase de
sistemas acontece un hecho trascendente porque surgen sistemas hasta ese
momento inéditos y con cualidades superiores a las de sus predecesores. Este
macro acontecimiento tiene también, como en las clases de sistemas, el rango de
salto evolutivo.
Esto significa que los saltos
evolutivos se producen cuando se generan subclases de sistemas, ya que la
aparición de una subclase primaria implica el nacimiento de una clase de
sistemas. Es de destacar que en este caso el salto evolutivo producido
es de mayor trascendencia que los acontecidos con las subclases secundarias
porque surge, en simultáneo, una nueva organización sistémica.
La gestación de cada subclase está
regida por la misma ley matemática que regula el nacimiento de las clases. Esto
significa que hasta el presente han ocurrido 15 saltos evolutivos, cinco
de los cuales se destacan por haber generado sistemas con una nueva y superior
organización.
4.5 Subclases dominantes y periféricas
La última subclase en surgir es
dominante con respecto a las anteriores que son las periféricas. Ser dominante
significa que tiene mayor capacidad operativa, más autonomía, conocimientos superiores
y complejidad aumentada, con respecto a la subclase precedente y, por ende, de
todas las anteriores. En el presente, la dominante es la subclase global de la
clase de los sistemas sociales.
En la figura 3 se muestra la cadena
de clases y subclases de sistemas. Cada eslabón simboliza una subclase y cada color
a los pertenecientes a una misma clase.
Si se retrocede en el tiempo y se toma
como referencia el período correspondiente al eslabón 7 (véase la figura 3),
resulta que la subclase dominante es la dualista, sistema comunitario formado
por la asociación de dos grupos de homininos. Es manifiesto que esta comunidad
tiene mayor capacidad operativa que sistemas grupales independientes como, por
ejemplo, las abejas, delfines, aves o chimpancés. Y, de hecho, estas
comunidades fueron las primeras que construyeron herramientas líticas, algo que
los citados grupos no pueden hacer.
Figura 3. Cadena
de clases y subclases de sistemas. Elaborada por el autor.
El
orden jerárquico establecido en la cadena de sistemas en virtud de los
sucesivos incrementos en capacidad operativa, producción de conocimientos y
complejidad permite aseverar que la última subclase es la dominante. Las
precedentes se designan como periféricas. Siempre la última es la dominante,
sea subclase o clase de sistemas.
4.6 Curva didáctica de la
evolución por subclases de sistemas
El
origen de cada subclase se asocia a un evento concreto, registrado por
investigadores científicos como un fenómeno a destacar. Por esta razón es
posible graficar en el plano cartesiano la evolución sistémica al unir en forma
secuencial los quince puntos representativos del surgimiento en el tiempo de cada
subclase de sistemas. La curva resultante es idéntica a la trazada para las
clases, es decir, responde a la misma ecuación matemática, ahora con
mayores precisiones.
Los quince puntos citados se fijan
siguiendo el mismo método aplicado para las clases de sistemas, exposición que por
razones de su extensión no se incluye en esta síntesis. Estos quince puntos fijados
por la ecuación difieren con las fechas aportadas por investigadores
científicos hasta un máximo del 6% del período de desarrollo anterior.
El nacimiento de cada subclase se
corresponde con un incremento de nivel en la capacidad operativa de los
sistemas gestados, dinámica que implica mayor producción de conocimientos y
complejidad creciente en sus redes de interrelaciones. Se puede afirmar entonces
que en el eje de las ordenadas de la curva de la evolución sistémica se pueden representar
también los niveles correspondientes de estas cualidades.
Con cada salto evolutivo surge una
subclase y este hecho es trascendente, sin embargo, si ésta es primaria emerge
también una clase de sistemas con una organización superior a las precedentes
que, además, conserva cualidades de ellas y este acontecimiento resulta tener
una trascendencia especial.
Para calcular las fechas de gestación
de cada subclase a partir de la ecuación matemática basta con dividir el valor
inicial del Big Bang, -13.800 Ma, y los sucesivos resultados obtenidos por el
número cuatro. La curva de la evolución sistémica presentada en la Figura 4
muestra el crecimiento en el tiempo de la capacidad operativa, la autonomía,
los conocimientos y la complejidad de los sistemas, según la clase y subclase a
la que pertenecen.
Figura 4. Curva didáctica, no real,
por clases y subclases de sistemas. Elaborada por el autor.
4.7 Curva real de la evolución por
subclases de sistemas
La curva real de la evolución crece
en forma más acelerada que las curvas didácticas presentadas en gráficos
anteriores. La Figura 5 muestra que la llegada de la sexta clase de sistemas es
inminente.
Figura 5. Curva
real de la evolución por clases de sistemas. Elaborada por el autor.
5. Consideraciones generales
Del mismo modo que las matemáticas constituyen un lenguaje formal y
una herramienta fundamental para la ciencia, pues permiten expresar ideas,
teorías y modelos con precisión y universalidad, la teoría de sistemas facilita
la comprensión de interacciones complejas en disciplinas como la biología, la psicología,
la antropología o la sociología, donde el lenguaje oral, escrito o incluso los
modelos matemáticos resultan insuficientes. Los sistemas obedecen leyes
universales y su estudio contribuye a explicar muchos de los grandes fenómenos
que han ocurrido, ocurren y ocurrirán en el mundo.
Si la teoría de la evolución sistémica se confirma como
consistente, su impacto sobre la filosofía, la ciencia, la religión, la
política, la historia y, en general, sobre las cosmovisiones contemporáneas
será verdaderamente trascendental. En el ámbito filosófico, racionaliza y
armoniza el mundo material con el inmaterial o espiritual; en la ciencia,
plantea la existencia de un universo predeterminado; en la religión, da
fundamento a la hipótesis de Teilhard de Chardin sobre la tendencia al infinito
de la complejidad en la naturaleza, el singular[6]
y deificado punto Omega; en la política, desafía la centralidad del ser humano
en el destino de las sociedades; en la historia, valida la supremacía de los
sistemas dominantes frente a los periféricos, como ha ocurrido en los grandes
conflictos con repercusión mundial, donde los bloques de naciones con
predominio republicano han derrotado a los autoritarios o imperiales (caso de
las guerras napoleónicas, de Crimea, la Primera, la Segunda y la Guerra Fría);
y en las cosmovisiones, sitúa en el centro a los sistemas y a las leyes
universales que rigen su funcionamiento
como motores del devenir de todo lo existente.
El fenómeno de la evolución es sistémico, tiene dirección y es
finalista, es decir, apunta hacia un fin último. La evolución es un proceso
cosmológico total y su progresión anuncia el próximo salto evolutivo en el
curso de los próximos tres años, 2027/28/29. Una nueva clase emergerá por
asociación de sistemas globales y semejante acontecimiento merece especial
atención por parte de los seres humanos. Esto significa que es inminente el
contacto entre civilizaciones de la Vía Láctea y no se debe quedar fuera, como
sistema global periférico, sino dentro, como sistema dominante.
6. Conclusiones
La teoría de la evolución sistémica desarrollada en este trabajo
propone una interpretación unificada del proceso evolutivo como un fenómeno
cosmológico, universal y estructurado en torno a la emergencia sucesiva de
clases y subclases de sistemas. Desde los sistemas físicos hasta los sociales,
la evolución se manifiesta como una cadena generativa regida por leyes
sistémicas que determinan tanto la organización de los sistemas como el orden
temporal de su aparición, superando las fragmentaciones disciplinares
tradicionales.
La identificación de cinco clases de sistemas, cada una
caracterizada por una organización específica, permite comprender la evolución
no como una mera acumulación de cambios, sino como una secuencia de saltos
evolutivos discontinuos en los que emergen cualidades inéditas. Estos saltos,
asociados a incrementos abruptos en la capacidad operativa, la autonomía, la
producción de conocimientos y la complejidad relacional, explican la supremacía
temporal de determinados sistemas dominantes y la progresiva periferización de
sus predecesores.
La formulación de una ley matemática que describe la
predeterminación temporal de estos eventos refuerza la hipótesis de que la
evolución responde a una dinámica necesaria y no contingente. La aceleración
observada en la curva evolutiva, de carácter logarítmico, sugiere que los
intervalos entre saltos tienden a acortarse, lo que otorga coherencia tanto a
la secuencia histórica conocida como a la proyección futura del proceso.
Desde esta perspectiva, la actual subclase global de los sistemas
sociales puede interpretarse como una fase dominante avanzada, pero no
definitiva. Tal como ocurrió con sistemas dominantes anteriores, su creciente
complejidad, junto con signos de saturación operativa, sugiere la proximidad de
un nuevo umbral evolutivo. El eventual surgimiento de una nueva clase de
sistemas no dependería de decisiones humanas conscientes, sino de la
continuidad de la misma ley sistémica que ha operado desde el origen del universo.
Esta posibilidad introduce una revisión profunda del
antropocentrismo contemporáneo. La humanidad no aparece como el fin del proceso
evolutivo, sino como un componente transitorio de una dinámica sistémica mayor,
cuya lógica excede la voluntad, el control y las categorías normativas humanas.
En consecuencia, nociones como progreso, dominio y centralidad histórica deben
ser reinterpretadas a la luz de un proceso que no se dirige hacia lo humano,
sino que se sirve de ello como fase intermedia.
La evolución sistémica se presenta como un proceso único,
direccional y finalista, orientado hacia niveles crecientes de complejidad y
organización. La eventual producción de un próximo salto evolutivo no
constituye una anomalía ni una amenaza externa, sino la continuación coherente
de una ley universal. Reconocer esta dinámica implica asumir que el devenir de
la naturaleza —incluida la historia humana— está gobernado por principios sistémicos
que trascienden a sus propios protagonistas, sin embargo, la toma de conciencia
de este proceso puede ayudar a transitar el siguiente evento evolutivo en las mejores
condiciones posibles.
7.
Bibliografía
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origen de los mamíferos. Obtenido de Fundación Azara:
https://www.fundacionazara.org.ar/img/libros/el-origen-de-los-mamiferos.pdf
CSIC. (2018). Nota de
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Madrid:
https://www.csic.es/sites/default/files/d7/noticias/05octubre2018Suelos_Jordania_0.pdf
Hails, M. (2020). La
curva de la evolución - Del Big Bang a la Aldea Global. Buenos Aires:
Dunken.
Hails, M. (2025). Una
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[1] Visión sistémica: Concepción de los fenómenos
del mundo a través del estudio del comportamiento de los sistemas.
[2] Humberto Maturana denomina
autopoiética a la organización de los sistemas biológicos.
[3] Varias especies de
animales utilizan elementos de su entorno como herramientas. Grupos de
homininos que forman comunidades emplean una piedra para golpear otra (fractura
concoidal) y así fabricar una herramienta lítica. Esta técnica requiere de una
capacidad operativa que no poseen los grupos independientes.
[4] Tribu: en este trabajo es el nombre que recibe
la última subclase de los sistemas comunitarios.
[5] Singularidad: Estado
excepcional en el que las leyes habituales dejan de aplicarse dando origen a
resultados extraordinarios.
[6] Varios autores tratan
sobre la singularidad en distintos aspectos del fenómeno evolutivo, entre
ellos, el filósofo francés Francois MEYER, el geógrafo y geólogo francés André
de Cayeux, el cibernético austríaco Heinz Von Foerster, el estadounidense director
de Ingeniería en Google Raymond Kurzweil, el informático alemán Jürgen
Schmidhuber, etc.
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